domingo, 24 de enero de 2010

Me traslado

Puede que al final acabe mareándoos (si no lo he hecho ya), pero no me acabo de sentri bien en "Mi realidad fantástica", así que (DEFINITIVAMENTE) me traslado a Páginas de ensueño, mi ÚLTIMO y más personal blog.

Allí os cuento más sobre mí, y publicaré relatos además de hablar de libros. (La verdad es que me estaba liando un poco con 2 blogs... y mientras iba actualizando "Sentimientos...", "Mi realidad fantástica" había quedado completamente abandonado...
No borraré estos dos blogs, por si algún día queréis echar un vistazo a lo que he publicado aquí.

Espero haber encontrado la solución.

En fin... ¡os espero allí!


viernes, 1 de enero de 2010

Última entrada... de momento

Antes que nada... ¡FELIZ 2010!

Espero que vuestro año sea genial, y que cumpláis vuestros sueños :)

Y ahora sí, a lo que iba...
Me voy a ausentar otra temporada... Yo siempre soy partidaria de "año nuevo, vida nueva", así que tengo que replantearme ciertas cosas.
No quiero asustaros, volveré cuando de veras crea que puedo aportar algo nuevo al blog.

Actualizaré mi otro blog "Sentimientos de papel y tinta" cuando tenga algo que contaros ;)

Y ahora, a modo de despedida (temporal, espero), os dejaré un relato que escribí hace unas semanas. A ver si os suena de algo, seguro que sí ^^

LO MÁS DIFÍCIL DE MI ETERNIDAD

Me miró con esos ojos color chocolate que tanto me gustaban; estaban turbados, tristes. Me dolía, y no sabía hasta qué punto me iba a ser difícil cumplir lo que me había propuesto.

— ¿Tú… no… me quieres?

No quería que me lo hiciese todavía más difícil. Qué pregunta… ¡Como si no supiera la respuesta! ¡Por supuesto que la quería! ¡La amaba más que a nada en este mundo! Pero tenía que mentir. Cogí aire.

—No.

Me impresionó su fortaleza, pero también me dolió que no se asomase ninguna lágrima en sus ojos humanos.

—Eso lo cambia todo. Todo.

No se lo acababa de creer, aunque había algo que la hacía dudar de mi amor; lo sabía, y me lastimaba. Pero lo que no soportaría sería que ella se hiciera daño por mi culpa.

—Pero, si no es pedir demasiado, ¿puedes prometerme una cosa? No hagas ninguna estupidez. Por el bien de Charlie —hice una pausa—. A cambio, te haré yo una promesa.

Cómo me dolería pronunciar las palabras que vendrían a continuación…

—Te garantizo que no volverás a verme.

Insistí.

—Nunca regresaré. Podrás retomar tu vida sin que yo interfiera para nada.

Bella empezaba a creérselo. Lo notaba en su respiración: profunda, con dolor.

—Será como si nunca hubiera existido, lo prometo.

Al fin habló.

—Si esto tiene que ver con mi alma, llévatela; no la quiero sin ti.

—No tiene nada que ver con tu alma.

Más palabras difíciles. No podría aguantar mucho más diciendo todo eso… Pero se lo dije. Otra mentira.

—No eres buena para mí.

“No eres buena para mí”; no sé ni como me atrevía a decirle esto a la chica que me había hecho revivir de entre las cenizas. Lo hacía por su bien, pero la engañé.

Me miraba a los ojos. Temía que tarde o temprano se diera cuenta de todo.

—No soy lo bastante buena.

Siempre ha sido suficiente para animarme a seguir adelante. Antes de conocerla no tenía ninguna razón para existir, y ella lo cambió todo. No podía quedarme más. Tenía que marcharme, sino no sería capaz de hacerlo.

—Lamento haber dejado que esto durara tanto.

—Por favor… No…

—Adiós —se me escapó un sollozo. Aunque no lo notó. Mejor.

Me acerqué a ella antes de que dijera nada más. Sabía que ella no podía hablar. Estaba a punto de llorar. Tenía que irme ya. Le di un beso en la frente y me fui corriendo. Decidí ir directamente a casa sin mirar atrás, sin pararme a ver cómo estaba ella, en cómo regresaba a casa con Charlie, sin pensar en nada más que en correr, sin pensar en su rostro, y sin pensar en el dolor que crecía en mi interior solo con pensar que NUNCA MÁS volvería a verla…


Y nada más, os deseo lo mejor! :)

martes, 29 de diciembre de 2009

Los malditos (epílogo)

—Nunca había visto a tantos malditos juntos— dijo Erika.

—Supongo que es una “ocasión especial” —le respondió Joaquín, sonriendo.

Los dos chicos se besaron, felices. Pero la presencia de alguien hizo que se separaran.

—No hace falta, chicos. Me gusta ver que las nuevas generaciones de Malditos disfrutan de su existencia.

Y entonces hizo algo que nadie, ni en sus más recónditos sueños, se habría imaginado ver: la Reina abrazó a Erika. Al principio la joven no supo qué hacer, pero luego optó por devolvérselo.

—Todo esto ha sido gracias a ti.

La soltó suavemente, y abrazó a Joaquín.

—Pero sobretodo a ti, porque lo arriesgaste todo por Erika; lo arriesgaste todo por nosotros.

—Al contrario, gracias a usted por haberme aceptado en su familia.

La Reina se apartó de él y lo miró con cariño.

—Desde el principio supe que llegarías muy lejos; y no me has defraudado.

Se quedaron los tres en silencio, mirándose unos a otros. Pero alguien interrumpió ese momento tan íntimo.

El recién llegado hizo una reverencia.

—Su majestad, la ceremonia está a punto de empezar.

—Gracias.

El consejero desapareció otra vez, y la Reina se dirigió a Joaquín.

—Venga, Joaquín. El gran momento ha llegado —luego se dirigió a Erika—. Y tú, querida, puedes ir a tomar asiento. Más tarde os reencontraréis.

Porque, seguramente, el momento de la coronación de un nuevo Rey de los Malditos, sería uno de los más importantes de toda su existencia.


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Bueno, pues aquí tenéis el final del relato ^^


Vuelvo a disculparme por mi ausencia, pero los deberes/exámenes/trabajos de la uni me quitan muchísimo tiempo... T.T


Espero que las fiestas vayan bien :)


¡Hasta pronto!

domingo, 27 de diciembre de 2009

Los malditos (X)

La Reina Maldita sonreía. No había dudado ni un instante que el chico superaría la transformación. Se le veía fuerte. Se sintió orgullosa de Erika, de haberlo arrastrado a los Malditos; aunque lo hiciese inconcientemente y sólo por amor. Tendría que recompensarla. Muy pocas veces la Reina se sentía tan orgullosa de alguien, y, en aquellos momentos, los dos jóvenes que tenía delante de ella eran unos afortunados por haberlo logrado.

Sonrió al ver que el chico se asustaba por el canto de un pájaro. No hay nada como ver un neófito que sabes que va a llegar muy lejos.

Esperó unos segundos para que lo examinara todo, para que mirara Erika; hasta que la mirara a ella.

—Bienvenido de nuevo, Joaquín— dijo.


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Y mañana os llegará el epílogo de este relato ;)

Siento estar tan ausente, pero tengo montones de trabajo por hacer.


Un abrazoo!


Y FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO ^^

lunes, 21 de diciembre de 2009

Los malditos (IX)

(en la entrada de abajo tenéis la parte anterior del relato ^^)


Joaquín

Sí, dolía. Tenía la sensación que todo mi interior se había movido: mis huesos, mis músculos, mis órganos… y mi corazón… estaba diferente. Los latidos eran más fuertes.

Todavía estaba en el suelo, pero me levanté de repente, asustado por un pájaro. Entonces vi que el ave estaba en el exterior, en la ventana; pero lo oía como si estuviera al lado de mi oreja. En ese momento lo entendí: mis sentidos se habían agudizado; por eso el latido de mi corazón “era” más fuerte.

Miré a Erika. Sus ojos estaban brillantes, felices. Me sonrió, y yo también. Supe que el cambio había mejorado mi condición de humano. Luego miré a la Reina Maldita. No supe descifrar su expresión. Sí, sonreía, pero ¿eso qué significaba?: ¿satisfacción? ¿alegría? ¿superioridad? No lo sé… Puede que fuese una mezcla de estos y quizás de más sentimientos.

—Bienvenido de nuevo, Joaquín— dijo la Reina.

Erika

No pude desviar la mirada de él en todo el rato que estuvo delante de mí y de la Reina. Era el mismo, pero su atractivo físico se había acentuado todavía más. Esos ojos marrones ahora eran negros; pero eran los mismos que me habían cautivado desde el primer momento en que le vi.

No podía creer que aquello fuese verdad; podría estar con él por toda la eternidad. Siempre a su lado. Él siempre a mi lado.

Joaquín se levantó, como si se hubiese asustado. Sonreí. Al principio, tener los sentidos tan desarrollados resulta un tanto incómodo, pero ya se acostumbraría.

Me miró. Supe que me estaba preguntando qué me parecía su transformación. Le sonreí para darle coraje. «Estás perfecto», pensé. «Eres perfecto», me corregí.

—Bienvenido de nuevo, Joaquín —dijo la Reina.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Los malditos (VIII)

Los dos jóvenes la siguieron hasta el ático. Había velas en el suelo enmoquetado, las paredes estaban cubiertas de madera, y sólo la luz de la luna llena que entraba por las ventanas les iluminaba.

—Túmbate en el suelo —le ordenó a Joaquín.

Él obedeció. Las velas se encendieron solas y formaron un círculo alrededor del chico.

—Extiende los brazos en forma de cruz y cierra los ojos.

Joaquín miró una vez a Erika y después hizo lo que le mandaban.

La mujer empezó a hablar en un lenguaje que desconocía, pero no sabría decir si era alguno que los humanos utilizaban. A medida que iba hablando —o más bien, haciendo el recital— él se sentía distinto, se notaba; se movía nervioso, aunque su conciencia ya no estuviera allí. La chica lo miraba un tanto preocupada. Sabía que no había nada de qué preocuparse, que ella había pasado por lo mismo… pero no podía evitarlo. Verlo en otra persona era muy diferente de sentirlo.

Una niebla densa empezó a entrar por debajo de la puerta y por las ventanas, inundándolo todo. Pronto la imagen del chico desapareció en su densidad, así como los pies de la Reina Maldita y de Erika. La Reina sonreía, complacida de que alguien más se hubiera unido a Los Malditos; y si era joven, ¿qué más se podía pedir? Estaba en plena forma y tendría una motivación sentimental para seguir adelante.

La niebla fue desapareciendo, saliendo del ático tal y como había entrado, y Joaquín volvió a aparecer ante sus ojos.

martes, 8 de diciembre de 2009

Premio Blog Fantasía ^^

Uf! Hacía ya bastante que no obtenía ningún premio jeje
Y la ilu que vuelve a hacerme...!! :D

Muchas gracias a Anabel por otorgarme el Premio Blog Fantasía :)

Este premio se entrega a los blogs que hacen viajar al lector por mundos de fantasía e imaginación.
Siempre estás ahí, ¿eh? Leyendo los blogs y subiendo los ánimos de quien los escribe :P
Miles de gracias, enserio =)

Y, como todo premio, hay unas reglas a seguir:
1. Mencionar y enlazar a quien te lo dio
2. Explicar de qué trata el premio
3. Elegir y enlazar 5 blogs para continuar el premio
4. Anotar las reglas
5. El diseño y reglas del premio son inalterables

Y aquí están mis blogs premiados ^^

- La Reina de la Noche
- Miedo a la penumbra
- Sweet & sour
- La sombra de mis pensamientos
- ...Perdida en mi mundo...

Si tú también escribes relatos, deja un comentario. Cuantos más seremos, ¡mejor!

Felicidades a los premiados, pero también felicidades a TI, porque escribes; estás "jugando" con un arte precioso. Si te sientes merecedor de este premio, cógelo, no hay problema. Al contrario, me llenará de satisfacción comprobar que hay gente que ama todo esto y que valora su "trabajo".

¡¡Nunca os rindáis!!


PD: el sábado publiqué otra parte de Los Malditos ;)

lunes, 7 de diciembre de 2009

Blog nuevo!! ^^

¡Buenos días!

¿Qué tal está yendo el puente? Espero que muuuy bien! Aunque yo ahora mismito un poco estresada, porque me he dado cuenta de que todavía me queda MUCHÍSIMO por hacer... :S
En fin... No publico esta entrada para deciros esto (como podéis deducir por el título de la entrada), sino porque HE CREADO UN BLOG NUEVO!
Algunos ya lo habéis visto (me lo ha dicho un pajarito conocido como "contador de visitas" :P), pero con la ilusión que me hace, se merecía una entrada en este blog ^^

En Sentimientos de papel y tinta hablaré de libros, principalmente, pero también puede que haga alguna excepción ;)
También me he añadido al carro de In My Mailbox.

Os invito a pasaros por allí, y también podéis dejar algún comentario; que no muerdo :P


Por cierto, ya publiqué otra parte de Los Malditos; la podéis leer un poco más abajo ;)

Y eso es todo;

¡HASTA PRONTO!

sábado, 5 de diciembre de 2009

Los malditos (VII)

Erika se deshizo del abrazo de Joaquín y se arrodilló delante de la mujer.

—Levántate, bonita. Todo está bien.

Hizo lo que le mandaron y volvió a sentarse en la cama, al lado de su amado.

—Así que el amor surgió, ¿eh? Quién lo habría dicho, un cazador y una maldita. Y ahora el cazador quiere que lo maldigan. Y todo para que puedan estar juntos para siempre.

Los miró con atención. Los dos muchachos no sabían qué hacer ni qué decir.

—Tus habilidades como cazador te irán increíblemente bien, si decides transformarte. —hizo una pausa—. Es la primera vez que me encuentro con uno de los tuyos que quiere ser como nosotros.

Joaquín y Erika se miraron.

—¿Por qué un Cazador quiere transformarse en su enemigo? —preguntó la mujer.

Un breve silencio.

—Porque amo a Erika y nunca quise ser un Cazador.

La mujer se lo pensó y luego sonrió.

—Buena respuesta, chico. Pero quiero que sepas que nosotros, al contrario de Los Cazadores, te dejamos escoger si quieres transformarte o no, ¿verdad Erika?

—Por supuesto. Nunca te obligaría a hacer nada que no quisieras —dijo, más serena.

—Quiero hacerlo —dijo con una voz clara y segura.

La sonrisa de la mujer se ensanchó.

—Está bien, entonces. ¿Me acompañáis?

Los dos chicos se levantaron de la cama y la siguieron por el pasillo de las habitaciones.

—No temas, será rápido; y hay cosas que duelen más, créeme —le dijo la mujer.

Joaquín tragó saliva, pero continuó siguiéndola por la casa, que estaba a oscuras.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Los malditos (VI)

—Me voy contigo.

—¿Estás seguro de lo que eso significa?

—Que podré estar contigo sin que nos maten.

—Implica abandonar a tu familia, a tus amigos, tu casa, y perderás tu alma.

—Sé que tengo que sacrificar algo, pero lo haré por ti, por nosotros. Me enamoré de ti el primer día en que te vi, y ahora que sé que tú sientes lo mismo no estoy dispuesto a perderte.

—Perderás mucho.

—Ganaré mucho más.

Erika rompió a llorar otra vez y le abrazó.

—No quiero que te maldigan. Tendrás que vender tu alma. No serás como los otros chicos de tu edad; serás diferente.

—¿Qué problema hay, si puedo estar contigo? Y fue precisamente esa diferencia la que hizo que me gustaras.

Silencio.

—¿Tú quieres que vaya contigo?

—Sí, pero…

—Nada de peros. Quiero hacerlo, quiero estar contigo para siempre.

—Vivirás maldito. Será duro.

—Estoy decidido. Quiero que llames a alguien que pueda llevar a cabo lo que sea que se tenga que hacer.

—Ya estoy aquí.

En el centro de la habitación apareció una mujer alta, delgada y pelirroja con un vestido largo de color negro.

Sonrió.

martes, 24 de noviembre de 2009

Los malditos (V)

—¿Por qué? ¿Quién quiere matarnos?

—Los que son como yo quieren matarnos por esto que acaba de pasar, y por lo que sentimos. Está prohibido.

—¿Tenéis prohibido amar?

—Podemos amar, pero sólo entre nosotros.

—Y… ¿ya lo saben?

—No creo, pero si continuamos con esto sí se enterarán. Estoy vigilada. Por suerte esta noche mi guardián ha salido de… —se detuvo a media frase.

—¿Dónde ha salido?

Dudó unos segundos, pero finalmente lo dijo.

—De caza. Pero ya hablaremos de esto en otro momento. O no, pero tienes que marcharte enseguida. Si les das esto a Los Cazadores todo terminará y ellos no te buscarán.

—¿Qué parte de “no voy a dárselo” no entiendes? Quiero estar contigo, me pase lo que me pase.

Erika volvió a levantarse de la cama, se secó las lágrimas del rostro y empezó a ir de un lado al otro, pensando.

—Tiene de haber alguna manera de que no te maten ni unos ni otros.

Joaquín tragó saliva. Era verdad; si no le mataban Los Cazadores lo harían los otros, que no sabía ni qué eran. Pensó en sus padres, en cómo se sentirían si lo encontraran muerto. Y tenía una hermana menor. Si había alguna solución a su problema se le escapaba por los dedos.

—Hay una solución para que no te maten —dijo de repente Erika —; pero tendrás que dejar toda tu vida atrás.

—¿Qué quieres decir con eso?

—Que tendremos que marcharnos de aquí. Para siempre.

—¿Para siempre?

—Y no podrías decirle nada a nadie.

Silencio. Erika le acercó otra vez el collar envuelto con la ropa roja.

—Pero si les das esto todo habrá terminado.

Joaquín la miró, pero no se movió ni cogió el collar. ¿Sería capaz de dejarlo todo por ella? No tuvo que pensárselo demasiado.

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Como me estaba aburriendo de estudiar (sí, mañana tengo examen) he decidido haceros un regalito inesperado a los que leéis este relato ^^

Por cierto, encontraréis una encuesta en la columna de la izquierda ;)

¡Nos leemos!



¡EDITO!

Ya tengo la solución: publicaré relatos que he escrito originariamente en catalán, pero los traduciré al castellano. Pondré las 2 versiones.

¿Qué os parece?

sábado, 21 de noviembre de 2009

Los malditos (IV)

Rozó sus labios. Erika no se apartó, sino al contrario: se lo devolvió. El beso fue increíblemente dulce, las manos de la chica se perdieron por el pelo negro de Joaquín. Las suyas sujetaban el rostro de ella, quizás porque temiera que desapareciera de un momento a otro. Pero no opuso resistencia cuando ella se separó. Le miró a los ojos. ¿Estaba a punto de llorar?

—Esto no puede ser.

— ¿Por qué?

—No puedo.

Erika se levantó de la cama y se dirigió hacia un estante, abrió un joyero y sacó un colgante de color rojo.

—Aquí tienes tu prueba. Vete.

Joaquín también se levantó y se puso delante de ella.

—No, no se lo voy a dar.

—Tienes que hacerlo. Por el bien de todos.

—Te… harán daño.

—Que me lo hagan, así yo no podré hacer daño a nadie más.

Cogió un pedazo de ropa roja del mismo estante, envolvió el colgante y se lo tendió a él.

—No voy a dárselo.

—Sí lo harás.

Todavía se acercó más a ella. Los separaban apenas unos centímetros.

—No puedes obligarme.

—Si no tengo otra opción lo haré —estaba a punto de llorar.

El chico le acarició el rostro suavemente, y Erika no pudo reprimir sus lágrimas por más tiempo. Los dos volvieron a sentarse en la cama, Joaquín la consolaba acariciándole su precioso pelo color chocolate.

—Lo intenté, lo intenté. Pero ya no puedo aguantarlo más. Eres tan bueno, tan encantador… No puedo seguir alejándome de ti, no puedo…

—¿Y por qué tendrías que alejarte de mí?

Erika levantó la cabeza y le miró. Las lágrimas todavía salían a borbotones de sus ojos.

—Porque ahora los dos estamos en peligro de muerte.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Los malditos (III)

Joaquín pensó qué tenía que decirle. Sabía que si le decía alguna mentira lo sabría. Así que optó por la verdad.

—Que eres un demonio.

Erika sonrió. En aquel momento no le pareció diabólica ni nada que se le pareciese. Al contrario, parecía triste.

—Y ¿tú qué crees?

Lo miró con esos preciosos y cautivadores ojos oscuros, y no pudo hacer más que volver a ser sincero.

—Yo no lo creo.

—Parecías asustado cuando te he hablado.

—Porque tenía miedo. Pero ahora que te he visto…

—No parezco tan diabólica, ¿no? —sonrió con un soplido.

—No —admitió Joaquín —. Pero estás diferente.

—A partir de medianoche mi aspecto cambia un poco.

Silencio. Pero otra vez lo rompió Erika.

— ¿Y qué andabas buscando por aquí?

—Nada en especial… algo que… —Joaquín calló.

—Algo que me delatara.

El chico asintió.

— ¿Y qué pasaría si encontraras algo? ¿Se lo darías?

Tragó saliva. Lo estaba mirando fijamente a los ojos. No podía mentir. Pero la verdadera cuestión no era mentir o no… era saber lo que haría.

—Si no les das nada sospecharán de ti. Pensarán que quieres encubrirme.

—Pero si llevo algo te descubrirán —no había pensado antes de decirlo. Se sonrojó.

Erika se acercó a él y le acarició la mejilla izquierda.

—Sabía que no eras como ellos; eres una monada. Pero no me gusta que te arriesgues por mí.

—Me da igual lo que me hagan; estoy harto de ellos.

—No lo dudo. Pero no dejaré que te hagan daño por mí. Sé defenderme sola.

—No quería…

—Lo sé.

Tenía una sonrisa tan perfecta que Joaquín no podía dejar de mirarla. Esos labios color carmín, esos ojos oscuros. Lo había cautivado.

Estaba tan embobado en estos dos puntos del rostro de Erika que no se dio cuenta de lo que estaba haciendo hasta no tuvo ocasión de echarse atrás.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Deseo

Este relato es diferente al de Los malditos, pero tenía que publicarlo. Alba, de Letras y Escenas, me dio la idea con una entrada muy interesante que publicó en su blog.

Ya diréis qué os parece ;)



Carlos estaba solo en su habitación. Tenía la música a todo volumen. No le preocupaba molestar, porque sus padres se habían ido a pasar el fin de semana a la playa, y no tenía esos odiosos vecinos que cada dos por tres te molestaban con sus triquiñuelas, porque, de hecho, la casa más cercana a la suya estaba a doscientos metros, y a esa distancia no había nada por qué preocuparse.

A lo que iba, el chico, de cuerpo escultural, músculos trabajados no en exceso en el gimnasio, alto, guapo, pelo castaño, ojos oscuros y piel morena, estaba tumbado en su cama, sin hacer nada sino pensar. ¿Y en qué pensaba?, os preguntaréis. Pues en esos ojos grises que le volvían loco, en ese pelo rubio que quería peinar con sus dedos, en ese rostro suave que quería acariciar con sus manos, y en esos labios finos que deseaba con ansias besar. Suspiró; lo que daría por escuchar su voz en ese momento…

Sonó el teléfono de casa. Cogió el inalámbrico que tenía encima del escritorio.

-¿Diga?

-Hola Carlos, soy Ángel. ¿Te apetece ir a tomar algo?

El joven sonrió, y su corazón empezó a palpitar con fuerza. Era él, y quería quedar con él.

-Claro.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Los malditos (II)

Su voz era tranquila, pero se asustó igualmente. No gritó de milagro. Se volteó lentamente y se encontró cara a cara con ella. Intentando no quitarle el ojo de encima miró hacia la cama; estaba igual que antes. Parecía tan evidente que estaría durmiendo allí que no se había percatado de que no había nadie. Eran las cuatro de la madrugada y Erika acababa de volver a su casa.
—Te he hecho una pregunta.
—Lo… lo siento.
—Eres uno de Los Cazadores, lo sé.
Joaquín se quedó sin palabras. ¿Cómo sabía ella el nombre del grupo? Nadie lo sabía, sólo los que pertenecían a él.
El miedo debió de verse reflejado en sus ojos, porque Erika sonrió; no con superioridad, sino con calidez.
—Y supongo que tú eres el novato, ¿verdad?
Asintió, sin poder hablar. Ella también lo sabía todo.
—No te haré daño, tranquilo. Pero me gustaría que me escucharas. Siéntate.
Joaquín se sentó en la cama.
—Si no te importa, encenderé la luz. Me gustaría verte bien la cara.
La chica no se movió, así que supuso que esperaba una respuesta. Miró hacia la ventana; la persiana estaba arriba.
—No están aquí, tranquilo; están durmiendo pacíficamente en sus casas. El novato siempre hace el trabajo sucio mientras ellos descansan en la cama —hizo una pausa y ella también miró hacia la ventana—; pero si tienes que sentirte más seguro…
La persiana bajó sola, sin estrépitos y sin que nadie moviese un milímetro.
— ¿Puedo encenderla ya?
—Sí, sí.
Al fin pudo verla. Tenía un aspecto diferente al que presentaba en el instituto: tenía los ojos más oscuros, la piel más pálida, y los labios rojo carmín. Parecía mayor; y estaba más guapa. Se sonrojó.
—No te había visto nunca tan de cerca —dijo ella—. Lo que no entiendo es que un chico como tú vaya con ellos.
—Por obligación.
Erika hizo una mueca.
—Entiendo.
Hubo un silencio, pero pronto fue interrumpido por otra pregunta.
— ¿Qué te han dicho de mí?

viernes, 30 de octubre de 2009

Los malditos (I)

Con miedo entró en la habitación de la chica. No porque pudiese descubrirle, hacerle daño o matarlo, sino porque si encontraba algo que pareciese sospechoso ellos la matarían sin pensárselo dos veces.

Todavía recordaba el día en que la conoció: el 7 de enero; hacía 2 meses. Había llegado al instituto después de navidad. No se sabía demasiado sobre su pasado, sólo que venía de las Islas Baleares, y que vivía con su madre.

Él pertenecía al grupo de Los Cazadores. Lo cierto es que nadie conocía ese nombre, pero ellos mismos se llamaban así. Joaquín no había entrado en el grupo por voluntad propia, fue más bien su mala suerte la que le involucró en todo aquello. Un día descubrió lo que hacían aquellos cinco chicos en un bosque cercano al pueblo pirineo, y las dos únicas soluciones viables, según Los Cazadores, eran matarlo o dejarlo con vida, pero si permanecía vivo tenía que pasar a formar parte de ellos. El chico no tuvo otra opción que entrar en el grupo. Y allí estaba él, entrando en una casa en plena noche porque ellos se lo habían mandado. No sabía exactamente qué tenía que encontrar, pero sí sabía que no podía marcharse de allí sin algo, o simular que no había encontrado nada. Ellos lo sabían todo de él con solo mirarlo a los ojos. Todo.

La habitación estaba completamente a oscuras, pero eso no suponía ningún problema para Joaquín. Una ventaja de pertenecer a Los Cazadores: visión nocturna. Así pues, echó un vistazo general del lugar e intentó identificar el escondite perfecto para un secreto. No se puede decir que la habitación fuese como la de cualquier chica adolescente. Prácticamente no había nada pegado a la pared, las pocas cosas que había no eran pósters de ídolos ni fotografías de amigas, sino fotografías oscuras y algún que otro dibujo un tanto tétrico. Estaba tan absorto mirando todo aquello que no oyó, a pesar de lo desarrollado que tenía también ese sentido, que alguien estaba de pie a dos metros de él.

— ¿Buscas algo?

Era ella.


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Bueno, pues ya estoy de vuelta. La verdad es que esta pausa me ha ido de maravilla, y vuelvo con muchas ganas de escribir ^^

No actualizaré cada día, ni mucho menos, sino que creo que haré una o dos por semana.


Un abrazo muy grande a tod@s!


Nos leemos :)

lunes, 26 de octubre de 2009

No, no me he volatilizado :P


¿Qué tal todo? Yo un poco estresada con la uni y eso, pero llevándolo todo con más o menos organización ;)
El miércoles tengo mi primer examen de segundo de Periodismoo! (y, encima, tengo 2)

Bueno, esta entrada es sólo para deciros que espero volver pronto con más historias (ya estoy trabajando en ellas ^^) y mucha más energía!
Me he ido pasando por vuestros blogs (aunque no siempre haya comentado), pero esta extraña ausencia se terminará pronto ;)
No puedo deciros una fecha exacta, pero espero que se antes de empezar el próximo mes jiji

Un abrazo a tod@s y ¡hasta pronto!

martes, 15 de septiembre de 2009

La casa (VII y final)

Salió de la cocina y se dirigía a las escaleras para investigar qué había en el piso superior cuando oyó ruido en el exterior. Era un automóvil. Después voces y portazos; cuatro. La expresión de su rostro cambió radicalmente; si antes inculcaba respeto, ahora daba miedo.
El cielo empezó a cubrirse de nubes, y los relámpagos y los truenos no tardaron en llegar.
-¡Deprisa, que empezará a llover de un momento a otro!

El hermano mayor y los padres no advirtieron su presencia; se había desvanecido pocas décimas de segundo antes de que entraran. Sin embargo, la hija miró directamente hacia el espacio vacío que había dejado la intrusa.
Se dio cuenta de que tal vez la niña la había visto, pero en aquel momento poco le importaba. Ese estúpido humano le había fallado, y lo iba a pagar muy caro.


FIN.

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Creo que me voy a tomar un descanso del blog. Debo poner en orden mis ideas y mis propósitos.
No sé si me ausentaré un día, una semana o un mes (cuando sienta que debo volver, lo haré). Además, estoy en un proyecto de novela con el que estoy muy ilusionada, y, como ya sabéis, me roba mucho tiempo del día (y no quiero pensar en lo que haré cuando empiece la uni... :S)

Me pasaré por aquí para ver mis visitantes, y también leeré vuestras entradas cuando pueda.

No estoy diciendo "adiós", estoy diciendo "hasta luego".


Un abrazo; os deseo lo mejor ^^

lunes, 14 de septiembre de 2009

La casa (VI)

La cocina estaba al otro lado del pasillo. Era inmensa. El anterior dueño de la casa debía haber sido un gran amante de la gastronomía, porque aquello era espectacular; era el doble de grande que el comedor, y aquí también había una mesa para comer.
El suelo era claro, pero estaba magníficamente limpio.
Los muebles que había en prácticamente todo el perímetro eran de una madera oscura. En el centro había una gran mesa metálica y una campana bastante grande a modo de chimenea.
Estaba bastante iluminada debido a las numerosas ventanas con finas y claras cortinas que las cubrían.
Algunas paellas y utensilios para servir estaban colgados de un mueble empotrado al techo. No le extrañó comprobar que no había la más mínima suciedad en todos los objetos.
¿Utilizaría la cocina? Probablemente. La nevera, que estaba situada al final de la pared que había a su izquierda, al final del largo y frío mármol, tendría alguna utilidad.
La encimera estaba situada a su inmediata izquierda.

Tendría que buscar algún uso a todos aquellos aparatos y utensilios humanos.


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Sí, he estado ausente mucho tiempo, pero todo tiene una explicación.

El día 5 me fui a París tempranísimo por la mañana, y los días previos fueron de locos! Lo siento. Mi plan era deciros algo antes de irme, pero estuve bastante estresada... :(
Cuando volví el día 7 (a la 1 de la madrugada), una amiga vino a mi casa, y al día siguiente nos fuimos a la playa, donde me quedé hasta ayer.

Esta parte de La casa ya la tenía escrita antes de irme, pero tenía que pasarla al ordenador y no tenía tiempo material para hacerlo... lo lamento.

Mañana subiré la séptima y última parte de esta "historia"; ya me diréis qué os parece el final ;)

Sora preguntó por El café de la vida. Pues bien, de momento está cerrado; no sé qué haré con él, porque creo que quiero hacer demasiadas cosas, y ahora que empezaré la universidad de nuevo, será difícil poder con todo...

Un abrazo :)

viernes, 28 de agosto de 2009

La casa (V)

El baño estaba al fondo del pasillo y a la derecha. Era moderno, como el resto de la casa. Era todo de un color muy claro; casi rozaba el blanco, pero se veía perfectamente que no lo era. Había una bañera blanca bajo la ventana de la pared del fondo. El teléfono de la ducha colgaba de la pared de la izquierda, y una cortina marrón bajaba del techo.
El lavamanos estaba a la derecha. Encima de éste había una bandeja de cristal, con el vaso de los cepillos de dientes; y un espejo sencillo no reflejaba su rostro.
El bidet y la taza del váter estaban a su izquierda; eran blancos.

Era hermoso; lástima que ella no lo utilizaría jamás.

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Esta parte es cortita, pero bueno.

Este fin de semana no publicaré, porque vuelvo a irme a la playa ^^

¡Nos leemos a la vuelta!

Por cierto, estrené el otro blog, por si queréis pasaros. Hoy tocó música :P