Espero haber encontrado la solución.
En fin... ¡os espero allí!
En fin... ¡os espero allí!
Publicado por Cristina en 16:07 6 comentarios
Antes que nada... ¡FELIZ 2010!
Me miró con esos ojos color chocolate que tanto me gustaban; estaban turbados, tristes. Me dolía, y no sabía hasta qué punto me iba a ser difícil cumplir lo que me había propuesto.
— ¿Tú… no… me quieres?
No quería que me lo hiciese todavía más difícil. Qué pregunta… ¡Como si no supiera la respuesta! ¡Por supuesto que la quería! ¡La amaba más que a nada en este mundo! Pero tenía que mentir. Cogí aire.
—No.
Me impresionó su fortaleza, pero también me dolió que no se asomase ninguna lágrima en sus ojos humanos.
—Eso lo cambia todo. Todo.
No se lo acababa de creer, aunque había algo que la hacía dudar de mi amor; lo sabía, y me lastimaba. Pero lo que no soportaría sería que ella se hiciera daño por mi culpa.
—Pero, si no es pedir demasiado, ¿puedes prometerme una cosa? No hagas ninguna estupidez. Por el bien de Charlie —hice una pausa—. A cambio, te haré yo una promesa.
Cómo me dolería pronunciar las palabras que vendrían a continuación…
—Te garantizo que no volverás a verme.
Insistí.
—Nunca regresaré. Podrás retomar tu vida sin que yo interfiera para nada.
Bella empezaba a creérselo. Lo notaba en su respiración: profunda, con dolor.
—Será como si nunca hubiera existido, lo prometo.
Al fin habló.
—Si esto tiene que ver con mi alma, llévatela; no la quiero sin ti.
—No tiene nada que ver con tu alma.
Más palabras difíciles. No podría aguantar mucho más diciendo todo eso… Pero se lo dije. Otra mentira.
—No eres buena para mí.
“No eres buena para mí”; no sé ni como me atrevía a decirle esto a la chica que me había hecho revivir de entre las cenizas. Lo hacía por su bien, pero la engañé.
Me miraba a los ojos. Temía que tarde o temprano se diera cuenta de todo.
—No soy lo bastante buena.
Siempre ha sido suficiente para animarme a seguir adelante. Antes de conocerla no tenía ninguna razón para existir, y ella lo cambió todo. No podía quedarme más. Tenía que marcharme, sino no sería capaz de hacerlo.
—Lamento haber dejado que esto durara tanto.
—Por favor… No…
—Adiós —se me escapó un sollozo. Aunque no lo notó. Mejor.
Me acerqué a ella antes de que dijera nada más. Sabía que ella no podía hablar. Estaba a punto de llorar. Tenía que irme ya. Le di un beso en la frente y me fui corriendo. Decidí ir directamente a casa sin mirar atrás, sin pararme a ver cómo estaba ella, en cómo regresaba a casa con Charlie, sin pensar en nada más que en correr, sin pensar en su rostro, y sin pensar en el dolor que crecía en mi interior solo con pensar que NUNCA MÁS volvería a verla…
Y nada más, os deseo lo mejor! :)
Publicado por Cristina en 21:40 19 comentarios
Etiquetas: Lo más difícil de mi eternidad
—Nunca había visto a tantos malditos juntos— dijo Erika.
—Supongo que es una “ocasión especial” —le respondió Joaquín, sonriendo.
Los dos chicos se besaron, felices. Pero la presencia de alguien hizo que se separaran.
—No hace falta, chicos. Me gusta ver que las nuevas generaciones de Malditos disfrutan de su existencia.
Y entonces hizo algo que nadie, ni en sus más recónditos sueños, se habría imaginado ver: la Reina abrazó a Erika. Al principio la joven no supo qué hacer, pero luego optó por devolvérselo.
—Todo esto ha sido gracias a ti.
La soltó suavemente, y abrazó a Joaquín.
—Pero sobretodo a ti, porque lo arriesgaste todo por Erika; lo arriesgaste todo por nosotros.
—Al contrario, gracias a usted por haberme aceptado en su familia.
La Reina se apartó de él y lo miró con cariño.
—Desde el principio supe que llegarías muy lejos; y no me has defraudado.
Se quedaron los tres en silencio, mirándose unos a otros. Pero alguien interrumpió ese momento tan íntimo.
El recién llegado hizo una reverencia.
—Su majestad, la ceremonia está a punto de empezar.
—Gracias.
El consejero desapareció otra vez, y la Reina se dirigió a Joaquín.
—Venga, Joaquín. El gran momento ha llegado —luego se dirigió a Erika—. Y tú, querida, puedes ir a tomar asiento. Más tarde os reencontraréis.
Porque, seguramente, el momento de la coronación de un nuevo Rey de los Malditos, sería uno de los más importantes de toda su existencia.
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Bueno, pues aquí tenéis el final del relato ^^
Vuelvo a disculparme por mi ausencia, pero los deberes/exámenes/trabajos de la uni me quitan muchísimo tiempo... T.T
Espero que las fiestas vayan bien :)
¡Hasta pronto!
Publicado por Cristina en 9:07 1 comentarios
Etiquetas: Los malditos
La Reina Maldita sonreía. No había dudado ni un instante que el chico superaría la transformación. Se le veía fuerte. Se sintió orgullosa de Erika, de haberlo arrastrado a los Malditos; aunque lo hiciese inconcientemente y sólo por amor. Tendría que recompensarla. Muy pocas veces la Reina se sentía tan orgullosa de alguien, y, en aquellos momentos, los dos jóvenes que tenía delante de ella eran unos afortunados por haberlo logrado.
Sonrió al ver que el chico se asustaba por el canto de un pájaro. No hay nada como ver un neófito que sabes que va a llegar muy lejos.
Esperó unos segundos para que lo examinara todo, para que mirara Erika; hasta que la mirara a ella.
—Bienvenido de nuevo, Joaquín— dijo.
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Y mañana os llegará el epílogo de este relato ;)
Siento estar tan ausente, pero tengo montones de trabajo por hacer.
Un abrazoo!
Y FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO ^^
Publicado por Cristina en 12:52 1 comentarios
Etiquetas: Los malditos
(en la entrada de abajo tenéis la parte anterior del relato ^^)
Joaquín
Sí, dolía. Tenía la sensación que todo mi interior se había movido: mis huesos, mis músculos, mis órganos… y mi corazón… estaba diferente. Los latidos eran más fuertes.
Todavía estaba en el suelo, pero me levanté de repente, asustado por un pájaro. Entonces vi que el ave estaba en el exterior, en la ventana; pero lo oía como si estuviera al lado de mi oreja. En ese momento lo entendí: mis sentidos se habían agudizado; por eso el latido de mi corazón “era” más fuerte.
Miré a Erika. Sus ojos estaban brillantes, felices. Me sonrió, y yo también. Supe que el cambio había mejorado mi condición de humano. Luego miré a la Reina Maldita. No supe descifrar su expresión. Sí, sonreía, pero ¿eso qué significaba?: ¿satisfacción? ¿alegría? ¿superioridad? No lo sé… Puede que fuese una mezcla de estos y quizás de más sentimientos.
—Bienvenido de nuevo, Joaquín— dijo la Reina.
Erika
No pude desviar la mirada de él en todo el rato que estuvo delante de mí y de la Reina. Era el mismo, pero su atractivo físico se había acentuado todavía más. Esos ojos marrones ahora eran negros; pero eran los mismos que me habían cautivado desde el primer momento en que le vi.
No podía creer que aquello fuese verdad; podría estar con él por toda la eternidad. Siempre a su lado. Él siempre a mi lado.
Joaquín se levantó, como si se hubiese asustado. Sonreí. Al principio, tener los sentidos tan desarrollados resulta un tanto incómodo, pero ya se acostumbraría.
Me miró. Supe que me estaba preguntando qué me parecía su transformación. Le sonreí para darle coraje. «Estás perfecto», pensé. «Eres perfecto», me corregí.
—Bienvenido de nuevo, Joaquín —dijo la Reina.
Publicado por Cristina en 20:50 2 comentarios
Etiquetas: Los malditos
Los dos jóvenes la siguieron hasta el ático. Había velas en el suelo enmoquetado, las paredes estaban cubiertas de madera, y sólo la luz de la luna llena que entraba por las ventanas les iluminaba.
—Túmbate en el suelo —le ordenó a Joaquín.
Él obedeció. Las velas se encendieron solas y formaron un círculo alrededor del chico.
—Extiende los brazos en forma de cruz y cierra los ojos.
Joaquín miró una vez a Erika y después hizo lo que le mandaban.
Una niebla densa empezó a entrar por debajo de la puerta y por las ventanas, inundándolo todo. Pronto la imagen del chico desapareció en su densidad, así como los pies de la Reina Maldita y de Erika. La Reina sonreía, complacida de que alguien más se hubiera unido a Los Malditos; y si era joven, ¿qué más se podía pedir? Estaba en plena forma y tendría una motivación sentimental para seguir adelante.
Publicado por Cristina en 17:51 1 comentarios
Etiquetas: Los malditos
Uf! Hacía ya bastante que no obtenía ningún premio jeje
Y la ilu que vuelve a hacerme...!! :D
Muchas gracias a Anabel por otorgarme el Premio Blog Fantasía :)
Publicado por Cristina en 10:27 4 comentarios
¡Buenos días!
Publicado por Cristina en 10:28 4 comentarios
Erika se deshizo del abrazo de Joaquín y se arrodilló delante de la mujer.
—Levántate, bonita. Todo está bien.
Hizo lo que le mandaron y volvió a sentarse en la cama, al lado de su amado.
—Así que el amor surgió, ¿eh? Quién lo habría dicho, un cazador y una maldita. Y ahora el cazador quiere que lo maldigan. Y todo para que puedan estar juntos para siempre.
Los miró con atención. Los dos muchachos no sabían qué hacer ni qué decir.
—Tus habilidades como cazador te irán increíblemente bien, si decides transformarte. —hizo una pausa—. Es la primera vez que me encuentro con uno de los tuyos que quiere ser como nosotros.
Joaquín y Erika se miraron.
—¿Por qué un Cazador quiere transformarse en su enemigo? —preguntó la mujer.
Un breve silencio.
—Porque amo a Erika y nunca quise ser un Cazador.
La mujer se lo pensó y luego sonrió.
—Buena respuesta, chico. Pero quiero que sepas que nosotros, al contrario de Los Cazadores, te dejamos escoger si quieres transformarte o no, ¿verdad Erika?
—Por supuesto. Nunca te obligaría a hacer nada que no quisieras —dijo, más serena.
—Quiero hacerlo —dijo con una voz clara y segura.
La sonrisa de la mujer se ensanchó.
—Está bien, entonces. ¿Me acompañáis?
Los dos chicos se levantaron de la cama y la siguieron por el pasillo de las habitaciones.
—No temas, será rápido; y hay cosas que duelen más, créeme —le dijo la mujer.
Joaquín tragó saliva, pero continuó siguiéndola por la casa, que estaba a oscuras.
Publicado por Cristina en 14:09 3 comentarios
Etiquetas: Los malditos
—Me voy contigo.
—¿Estás seguro de lo que eso significa?
—Que podré estar contigo sin que nos maten.
—Implica abandonar a tu familia, a tus amigos, tu casa, y perderás tu alma.
—Sé que tengo que sacrificar algo, pero lo haré por ti, por nosotros. Me enamoré de ti el primer día en que te vi, y ahora que sé que tú sientes lo mismo no estoy dispuesto a perderte.
—Perderás mucho.
—Ganaré mucho más.
Erika rompió a llorar otra vez y le abrazó.
—No quiero que te maldigan. Tendrás que vender tu alma. No serás como los otros chicos de tu edad; serás diferente.
—¿Qué problema hay, si puedo estar contigo? Y fue precisamente esa diferencia la que hizo que me gustaras.
Silencio.
—¿Tú quieres que vaya contigo?
—Sí, pero…
—Nada de peros. Quiero hacerlo, quiero estar contigo para siempre.
—Vivirás maldito. Será duro.
—Estoy decidido. Quiero que llames a alguien que pueda llevar a cabo lo que sea que se tenga que hacer.
—Ya estoy aquí.
En el centro de la habitación apareció una mujer alta, delgada y pelirroja con un vestido largo de color negro.
Sonrió.
Publicado por Cristina en 8:49 3 comentarios
Etiquetas: Los malditos
—¿Por qué? ¿Quién quiere matarnos?
—Los que son como yo quieren matarnos por esto que acaba de pasar, y por lo que sentimos. Está prohibido.
—¿Tenéis prohibido amar?
—Podemos amar, pero sólo entre nosotros.
—Y… ¿ya lo saben?
—No creo, pero si continuamos con esto sí se enterarán. Estoy vigilada. Por suerte esta noche mi guardián ha salido de… —se detuvo a media frase.
—¿Dónde ha salido?
Dudó unos segundos, pero finalmente lo dijo.
—De caza. Pero ya hablaremos de esto en otro momento. O no, pero tienes que marcharte enseguida. Si les das esto a Los Cazadores todo terminará y ellos no te buscarán.
—¿Qué parte de “no voy a dárselo” no entiendes? Quiero estar contigo, me pase lo que me pase.
Erika volvió a levantarse de la cama, se secó las lágrimas del rostro y empezó a ir de un lado al otro, pensando.
—Tiene de haber alguna manera de que no te maten ni unos ni otros.
Joaquín tragó saliva. Era verdad; si no le mataban Los Cazadores lo harían los otros, que no sabía ni qué eran. Pensó en sus padres, en cómo se sentirían si lo encontraran muerto. Y tenía una hermana menor. Si había alguna solución a su problema se le escapaba por los dedos.
—Hay una solución para que no te maten —dijo de repente Erika —; pero tendrás que dejar toda tu vida atrás.
—¿Qué quieres decir con eso?
—Que tendremos que marcharnos de aquí. Para siempre.
—¿Para siempre?
—Y no podrías decirle nada a nadie.
Silencio. Erika le acercó otra vez el collar envuelto con la ropa roja.
—Pero si les das esto todo habrá terminado.
Joaquín la miró, pero no se movió ni cogió el collar. ¿Sería capaz de dejarlo todo por ella? No tuvo que pensárselo demasiado.
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Como me estaba aburriendo de estudiar (sí, mañana tengo examen) he decidido haceros un regalito inesperado a los que leéis este relato ^^
Por cierto, encontraréis una encuesta en la columna de la izquierda ;)
¡Nos leemos!
¡EDITO!
Ya tengo la solución: publicaré relatos que he escrito originariamente en catalán, pero los traduciré al castellano. Pondré las 2 versiones.
¿Qué os parece?
Publicado por Cristina en 18:26 4 comentarios
Etiquetas: Los malditos
Rozó sus labios. Erika no se apartó, sino al contrario: se lo devolvió. El beso fue increíblemente dulce, las manos de la chica se perdieron por el pelo negro de Joaquín. Las suyas sujetaban el rostro de ella, quizás porque temiera que desapareciera de un momento a otro. Pero no opuso resistencia cuando ella se separó. Le miró a los ojos. ¿Estaba a punto de llorar?
—Esto no puede ser.
— ¿Por qué?
—No puedo.
Erika se levantó de la cama y se dirigió hacia un estante, abrió un joyero y sacó un colgante de color rojo.
—Aquí tienes tu prueba. Vete.
Joaquín también se levantó y se puso delante de ella.
—No, no se lo voy a dar.
—Tienes que hacerlo. Por el bien de todos.
—Te… harán daño.
—Que me lo hagan, así yo no podré hacer daño a nadie más.
Cogió un pedazo de ropa roja del mismo estante, envolvió el colgante y se lo tendió a él.
—No voy a dárselo.
—Sí lo harás.
Todavía se acercó más a ella. Los separaban apenas unos centímetros.
—No puedes obligarme.
—Si no tengo otra opción lo haré —estaba a punto de llorar.
El chico le acarició el rostro suavemente, y Erika no pudo reprimir sus lágrimas por más tiempo. Los dos volvieron a sentarse en la cama, Joaquín la consolaba acariciándole su precioso pelo color chocolate.
—Lo intenté, lo intenté. Pero ya no puedo aguantarlo más. Eres tan bueno, tan encantador… No puedo seguir alejándome de ti, no puedo…
—¿Y por qué tendrías que alejarte de mí?
Erika levantó la cabeza y le miró. Las lágrimas todavía salían a borbotones de sus ojos.
—Porque ahora los dos estamos en peligro de muerte.
Publicado por Cristina en 11:00 3 comentarios
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Joaquín pensó qué tenía que decirle. Sabía que si le decía alguna mentira lo sabría. Así que optó por la verdad.
—Que eres un demonio.
Erika sonrió. En aquel momento no le pareció diabólica ni nada que se le pareciese. Al contrario, parecía triste.
—Y ¿tú qué crees?
Lo miró con esos preciosos y cautivadores ojos oscuros, y no pudo hacer más que volver a ser sincero.
—Yo no lo creo.
—Parecías asustado cuando te he hablado.
—Porque tenía miedo. Pero ahora que te he visto…
—No parezco tan diabólica, ¿no? —sonrió con un soplido.
—No —admitió Joaquín —. Pero estás diferente.
—A partir de medianoche mi aspecto cambia un poco.
Silencio. Pero otra vez lo rompió Erika.
— ¿Y qué andabas buscando por aquí?
—Nada en especial… algo que… —Joaquín calló.
—Algo que me delatara.
El chico asintió.
— ¿Y qué pasaría si encontraras algo? ¿Se lo darías?
Tragó saliva. Lo estaba mirando fijamente a los ojos. No podía mentir. Pero la verdadera cuestión no era mentir o no… era saber lo que haría.
—Si no les das nada sospecharán de ti. Pensarán que quieres encubrirme.
—Pero si llevo algo te descubrirán —no había pensado antes de decirlo. Se sonrojó.
Erika se acercó a él y le acarició la mejilla izquierda.
—Sabía que no eras como ellos; eres una monada. Pero no me gusta que te arriesgues por mí.
—Me da igual lo que me hagan; estoy harto de ellos.
—No lo dudo. Pero no dejaré que te hagan daño por mí. Sé defenderme sola.
—No quería…
—Lo sé.
Tenía una sonrisa tan perfecta que Joaquín no podía dejar de mirarla. Esos labios color carmín, esos ojos oscuros. Lo había cautivado.
Estaba tan embobado en estos dos puntos del rostro de Erika que no se dio cuenta de lo que estaba haciendo hasta no tuvo ocasión de echarse atrás.
Publicado por Cristina en 9:47 2 comentarios
Etiquetas: Los malditos
Este relato es diferente al de Los malditos, pero tenía que publicarlo. Alba, de Letras y Escenas, me dio la idea con una entrada muy interesante que publicó en su blog.
Ya diréis qué os parece ;)
Carlos estaba solo en su habitación. Tenía la música a todo volumen. No le preocupaba molestar, porque sus padres se habían ido a pasar el fin de semana a la playa, y no tenía esos odiosos vecinos que cada dos por tres te molestaban con sus triquiñuelas, porque, de hecho, la casa más cercana a la suya estaba a doscientos metros, y a esa distancia no había nada por qué preocuparse.
A lo que iba, el chico, de cuerpo escultural, músculos trabajados no en exceso en el gimnasio, alto, guapo, pelo castaño, ojos oscuros y piel morena, estaba tumbado en su cama, sin hacer nada sino pensar. ¿Y en qué pensaba?, os preguntaréis. Pues en esos ojos grises que le volvían loco, en ese pelo rubio que quería peinar con sus dedos, en ese rostro suave que quería acariciar con sus manos, y en esos labios finos que deseaba con ansias besar. Suspiró; lo que daría por escuchar su voz en ese momento…
Sonó el teléfono de casa. Cogió el inalámbrico que tenía encima del escritorio.
-¿Diga?
-Hola Carlos, soy Ángel. ¿Te apetece ir a tomar algo?
El joven sonrió, y su corazón empezó a palpitar con fuerza. Era él, y quería quedar con él.
-Claro.
Publicado por Cristina en 15:49 5 comentarios
Etiquetas: Deseo
Publicado por Cristina en 18:19 3 comentarios
Etiquetas: Los malditos
Con miedo entró en la habitación de la chica. No porque pudiese descubrirle, hacerle daño o matarlo, sino porque si encontraba algo que pareciese sospechoso ellos la matarían sin pensárselo dos veces.
Todavía recordaba el día en que la conoció: el 7 de enero; hacía 2 meses. Había llegado al instituto después de navidad. No se sabía demasiado sobre su pasado, sólo que venía de las Islas Baleares, y que vivía con su madre.
Él pertenecía al grupo de Los Cazadores. Lo cierto es que nadie conocía ese nombre, pero ellos mismos se llamaban así. Joaquín no había entrado en el grupo por voluntad propia, fue más bien su mala suerte la que le involucró en todo aquello. Un día descubrió lo que hacían aquellos cinco chicos en un bosque cercano al pueblo pirineo, y las dos únicas soluciones viables, según Los Cazadores, eran matarlo o dejarlo con vida, pero si permanecía vivo tenía que pasar a formar parte de ellos. El chico no tuvo otra opción que entrar en el grupo. Y allí estaba él, entrando en una casa en plena noche porque ellos se lo habían mandado. No sabía exactamente qué tenía que encontrar, pero sí sabía que no podía marcharse de allí sin algo, o simular que no había encontrado nada. Ellos lo sabían todo de él con solo mirarlo a los ojos. Todo.
La habitación estaba completamente a oscuras, pero eso no suponía ningún problema para Joaquín. Una ventaja de pertenecer a Los Cazadores: visión nocturna. Así pues, echó un vistazo general del lugar e intentó identificar el escondite perfecto para un secreto. No se puede decir que la habitación fuese como la de cualquier chica adolescente. Prácticamente no había nada pegado a la pared, las pocas cosas que había no eran pósters de ídolos ni fotografías de amigas, sino fotografías oscuras y algún que otro dibujo un tanto tétrico. Estaba tan absorto mirando todo aquello que no oyó, a pesar de lo desarrollado que tenía también ese sentido, que alguien estaba de pie a dos metros de él.
— ¿Buscas algo?
Era ella.
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Bueno, pues ya estoy de vuelta. La verdad es que esta pausa me ha ido de maravilla, y vuelvo con muchas ganas de escribir ^^
No actualizaré cada día, ni mucho menos, sino que creo que haré una o dos por semana.
Un abrazo muy grande a tod@s!
Nos leemos :)
Publicado por Cristina en 18:00 5 comentarios
Etiquetas: Los malditos
Publicado por Cristina en 16:41 3 comentarios
Salió de la cocina y se dirigía a las escaleras para investigar qué había en el piso superior cuando oyó ruido en el exterior. Era un automóvil. Después voces y portazos; cuatro. La expresión de su rostro cambió radicalmente; si antes inculcaba respeto, ahora daba miedo.
El cielo empezó a cubrirse de nubes, y los relámpagos y los truenos no tardaron en llegar.
-¡Deprisa, que empezará a llover de un momento a otro!
El hermano mayor y los padres no advirtieron su presencia; se había desvanecido pocas décimas de segundo antes de que entraran. Sin embargo, la hija miró directamente hacia el espacio vacío que había dejado la intrusa.
Se dio cuenta de que tal vez la niña la había visto, pero en aquel momento poco le importaba. Ese estúpido humano le había fallado, y lo iba a pagar muy caro.
FIN.
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Creo que me voy a tomar un descanso del blog. Debo poner en orden mis ideas y mis propósitos.
No sé si me ausentaré un día, una semana o un mes (cuando sienta que debo volver, lo haré). Además, estoy en un proyecto de novela con el que estoy muy ilusionada, y, como ya sabéis, me roba mucho tiempo del día (y no quiero pensar en lo que haré cuando empiece la uni... :S)
Me pasaré por aquí para ver mis visitantes, y también leeré vuestras entradas cuando pueda.
No estoy diciendo "adiós", estoy diciendo "hasta luego".
Un abrazo; os deseo lo mejor ^^
Publicado por Cristina en 10:03 10 comentarios
Etiquetas: La casa
Publicado por Cristina en 9:37 1 comentarios
Etiquetas: La casa
El baño estaba al fondo del pasillo y a la derecha. Era moderno, como el resto de la casa. Era todo de un color muy claro; casi rozaba el blanco, pero se veía perfectamente que no lo era. Había una bañera blanca bajo la ventana de la pared del fondo. El teléfono de la ducha colgaba de la pared de la izquierda, y una cortina marrón bajaba del techo.
El lavamanos estaba a la derecha. Encima de éste había una bandeja de cristal, con el vaso de los cepillos de dientes; y un espejo sencillo no reflejaba su rostro.
El bidet y la taza del váter estaban a su izquierda; eran blancos.
Era hermoso; lástima que ella no lo utilizaría jamás.
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Esta parte es cortita, pero bueno.
Este fin de semana no publicaré, porque vuelvo a irme a la playa ^^
¡Nos leemos a la vuelta!
Por cierto, estrené el otro blog, por si queréis pasaros. Hoy tocó música :P
Publicado por Cristina en 14:36 6 comentarios
Etiquetas: La casa